Propiedad intelectual y COVID-19: carta abierta al director de la OMPI

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Imagen del Ayto de Madrid a través de Diario de Madrid con licencia CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0)

El 3 de abril de 2020, Wikimedia España y un grupo de más de 140 organizaciones y personas enviamos una carta al Director General de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) Francis Gurry, pidiéndole a la OMPI que se asegure de que los regímenes de propiedad intelectual apoyen y no impidan los esfuerzos para combatir el nuevo brote de coronavirus y sus consecuencias.

Este grupo diverso que representa a investigadores, educadores, estudiantes y las instituciones que los apoyan, reconoce que varios países y algunos titulares de derechos han adoptado medidas ejemplares en este contexto. Estas incluyen medidas para facilitar el acceso a artículos académicos, datos de investigación, materiales educativos y otras obras protegidas, así como medicamentos y dispositivos médicos sujetos a derechos exclusivos.

Sin embargo, quienes firmamos la carta también creemos que esas medidas por sí solas no son suficientes, y que se necesitan más acciones para garantizar que el sistema global de propiedad intelectual priorice y promueva intereses públicos vitales en este momento crítico. Por lo tanto, instamos al Sr. Gurry a usar su posición para guiar a los Estados miembros de la OMPI y otros en su respuesta a los problemas de propiedad intelectual que está planteando la pandemia de COVID-19.

Carta original en inglés.

Traducción al castellano a continuación.


3 de abril de 2020

A la atención de:

Director General Francis Gurry

Organización Mundial de la Propiedad Intelectual

34, chemin des Colombettes CH-1211 

Geneva 20, Switzerland 

Estimado Dr. Gurry,

Escribimos como organizaciones y personas que representan como colectivo a investigadores, educadores, estudiantes y a las instituciones que les brindan apoyo, para incentivar a la OMPI a que tome una posición clara en favor de asegurar que los regímenes de propiedad intelectual sirvan de apoyo y no sean un obstáculos para los esfuerzos para enfrentar tanto el brote de coronavirus como sus consecuencias.

La pandemia del COVID-19 ha arrojado luz sobre la importancia que tienen las limitaciones y excepciones a la propiedad intelectual para el desarrollo y el florecimiento humano. Los equipos de investigación descubrieron la propagación del virus a través de un proyecto de minería de datos y textos que analizó artículos periodísticos protegidos por derecho de autoría, gracias a las flexibilidades previstas por el trato justo con fines de investigación establecidas en las leyes de Canadá. Los tratamientos potenciales (para la enfermedad COVID-19) más tempranos han sido desarrollados a través de los medicamentos existentes, permitidos por las excepciones sobre patentes previstas para usos experimentales.

Ahora, escuelas, universidades, bibliotecas, archivos, museos e institutos de investigación a lo largo del mundo, forzados a cerrar sus edificios, están transfiriendo sus materiales a plataformas en línea y proveyendo acceso remoto, pero solamente donde así lo permiten las leyes de derecho de autoría. Sin embargo, estas y otras actividades críticas para enfrentar la crisis no están siendo realizadas en todas partes ―incluyendo los lugares donde se han pagado suscripciones por adelantado― simplemente porque no son legales en todas partes.

Hemos visto algunos pasos útiles por parte de un número de países, y por parte de algunos titulares de derechos, para facilitar el acceso a artículos académicos y otras obras, a materiales educativos y culturales, datos de investigación, bibliotecas químicas y medicinas y dispositivos médicos necesarios que están sujetos a derechos de propiedad intelectual. Estos pasos deben ser elogiados. Pero se necesita mucho más. Y la OMPI puede ayudar a liderar el camino.

Le instamos a que utilice su posición como el líder del sistema global de propiedad intelectual para tomar acciones urgentes para guiar a los Estado Miembros y otros en su respuesta a las cuestiones de propiedad intelectual que plantea el coronavirus. Estos pasos deberían incluir:

  • Incentivar a los Estados Miembros de la OMPI a utilizar las flexibilidades del sistema internacional que permite el uso de obras protegidas por derechos de propiedad intelectual para la educación en línea, para usos de investigación y usos experimentales, y para intereses públicos vitales, tales como el acceso a medicinas y el acceso a la cultura;
  • Llamar a todos los titulares de derechos a que remuevan las restricciones de licenciamiento que inhiben la educación remota, la investigación (incluyendo para proyectos de minería de datos y texto y para inteligencia artificial) y acceso a la cultura, incluso a través de fronteras, tanto para ayudar a resolver la pandemia global como para minimizar la disrupción causada por ella;
  • Apoyar el llamado de Costa Rica hacia la Organización Mundial de la Salud para crear un fondo global de derechos sobre tecnologías y datos relacionados con el COVID-19, así como promover el uso del Fondo de Patentes Medicinales, el licenciamiento voluntario, las prendas voluntarias de propiedad intelectual, el licenciamiento obligatorio, utilización de las leyes de competencia, y otras medidas para eliminar barreras a una producción, distribución y venta global y competitiva de productos potencialmente efectivos para detectar, prevenir y tratar la COVID-19.
  • Apoyar los derechos de los países para habilitar y utilizar excepciones para los secretos comerciales y otros derechos de propiedad intelectual necesarios para facilitar mayor acceso a la información de producción, líneas celulares, información comercial confidencial, datos, software, borradores de productos, procesos de manufactura y otras materias de interés necesarias para alcanzar acceso universal y equitativa a las medicinas y tecnologías médicas vinculadas a la COVID-19 tan rápido como sea razonablemente posible.

Creemos que la OMPI, a través de su liderazgo, puede mostrar su compromiso de alcanzar el desarrollo sostenible tomando una acción rápida y clara para asegurar que el sistema global de propiedad intelectual promueve la investigación, la educación, el acceso a la cultura y la salud pública. 

Sinceramente,

Ahora mismo son más de 400 organizaciones y personas, en 45 países diferentes, las que han apoyado esta carta. Para consultar sus nombres se puede acceder aquí.

Esta carta permanece abierta a nuevos apoyos a través de este formulario